Después del invierno, es habitual que una piscina acumule suciedad, cal y algún desperfecto en el gresite que no se nota hasta que se vacía el vaso. Revisar estos puntos con antelación evita sorpresas justo cuando llega el buen tiempo.

Lo primero es un vaciado y una limpieza a fondo, que permite ver el estado real de las paredes y el suelo. A partir de ahí se localizan las piezas de gresite sueltas o rotas y se sustituyen antes de que el problema vaya a más.

El rejuntado es el paso que más influye en que la piscina quede estanca: unas juntas en mal estado son la causa más habitual de filtraciones lentas que acaban vaciando la piscina poco a poco durante la temporada.

Por último, conviene hacer una revisión general antes del primer llenado — skimmers, desagües y estado general del vaso — para no tener que volver a vaciarla a mitad de verano.

Si prefieres que alguien se encargue de todo el proceso, en nuestra página de reparación e impermeabilización de piscinas explicamos exactamente cómo trabajamos.